miércoles, 10 de febrero de 2021

CICLOS

 

"Eres el dueño de tu vida y tus emociones, nunca lo olvides. Para bien y para mal".

EL PRINCIPITO






  Hoy, estrené mi primer Podcast en Spotify: ¡Te invito a leer! La clásica sección de Instagram profe_y_lectora ahora la encuentras en esta plataforma. Aunque de una manera muy rústica puedo desarrollar otra de mis pasiones: la lectura. De hecho, el primer audio es el texto El amor y la muerte de...adivinen qué autor... ¡Sí! Luis Sepúlveda. Es que esto para mí ya cobró tintes divinos porque pensaba en Rebelión en la Granja como primera opción, sin embargo, el gato Zorbas, el personaje de la novela (ayer comentada) se interpuso con sus garras, dejándome en claro que no es puramente ficción. No quiero detenerme en la trama para que busquen el Podcast y comenten  qué les ha parecido, ¿continúo con esta veta o me dedico a solo a leer? ¡Ja!
En fin, vuelvo al centro de este día, ya que deseo cerrar este ciclo místico literario con unas palabras que nacieron, humildemente, al enterarme que Luis Sepúlveda había fallecido y, además, en el extranjero. Un texto que releyéndolo ¡da vergüenza!. Tuve que corregir mil faltas y sé que todavía podría corregir aún más (pues acá derribo un mito: los profes de castellano no somos diccionarios vivientes. Ja, ja, ja), empero, creo que perdería la magia si continuo con el afán detectivesco. Este trabajo nació como un grito emanado del alma, para que TODO EL MUNDO, PARA QUE CHILE no olvidara a este escritor -y, consideren que todavía no conocía a Zorbas novelístico-. o si no dejaba la tendalada con las letras.
Bueno, sin más preámbulos, los invito a pasar a mi corazón: 

   

YO ESTUVE AQUÍ

Marginal, desde una definición simple, sencilla y letal, es un adjetivo que significa estar al margen. No pertenece a lo más importante; al centro. No quiero detenerme en preguntas filosóficas, pero es casi imposible no cuestionar: ¿quién decide marginar?, ¿por qué se permite esto en una sociedad?, y, los que todavía no somos marginados (o por lo menos no conscientemente), ¿qué es lo que hacemos frente a esta situación?

Bueno, hubo alguien que sí se detuvo en este punto: Luis Sepúlveda. Él escribió desde su propia experiencia acerca de aquellos, que sin voz, han sobrevivido a esta marginalidad histórica, a veces fría, solitaria o en compañía pero sin dejar de ser en ningún instante marginalidad. Historias Marginales se publica en el año 2000, con el escritor viviendo la marginalidad en el extranjero aunque siempre cercano a Chile. Y, es de este libro, precisamente, que quiero escribir.

No sé bien cómo llegó a mi vida o cómo yo llegué a sus páginas (no es la primera vez que ocurre algo similar),  pero sé muy bien el lugar en dónde este estaba. Un sitio que también lo marginaba, pues no estaba considerado entre los best seller. Una librería en el segundo piso del Mercado techado de Chillán. ¡Fue una ganga!, para una universitaria con pocos recursos encontrar libros rebajados, es una emoción similar a encontrar dinero en una cartera o abrigo sin esperarlo. Ahora bien, la razón de la compra, simplemente se reduce al precio y el título; al final, siempre es el título. Es que poco y nada sabía de Luis Sepúlveda, ni siquiera todavía, varios años después de esta compra, he podido recordar y asociar correctamente si es el gato quien le ensaña a volar a una gaviota o es una gaviota que le enseña a maullar a un gato. ¡Así de trágico y patético! Perdón por la sinceridad… es que siento que luego de la re - lectura de este libro, puedo expresar mis emociones libremente.

No obstante, el propósito de estas líneas es comunicar lo que marcaron en mí las palabras de Sepúlveda con este compilado de relatos de hombres y mujeres golpeados por la marginalidad; personas que comparten este dolor universal. Comienza con el brutal recorrido de Luis Sepúlveda por el campo de concentración Bergen Belsen en Alemania. Fosas comunes donde yacen las miles de víctimas del horror de la Guerra Mundial. Buscaba a la pequeña niña que nos heredó la certeza de que la palabra escrita es el mayor refugio porque sus piedras están unidas a la memoria. Buscaba a Ana Frank (un  dato: gracias a ella y a unas páginas del texto del estudiante en 8° básico es que inició mi pasión por los textos íntimos: diarios de vida y epístolas. En otro instante me detendré en estas líneas).

Luis, no la encontró porque a los verdugos no les bastaba la muerte física, sino que además incorporaban el anonimato para sepultarlos definitivamente en el olvido. Sin embargo, este gélido trayecto no fue en vano. En una piedra encontró grabadas las siguientes palabras “yo estuve aquí y nadie contará mi historia”.  Imagino el grado de angustia, rabia, frustración y pena de quien dejara este grabado. ¿Creería en los milagros? Años después, estas impactantes palabras marcaron el inicio de un libro, de un tesoro.  Luis, no sabía quién lo había escrito, pero sus manos querían ser el instrumento para que dejaran el anonimato. Este fue el primer aspecto que me intrigó en la narrativa de Sepúlveda: la capacidad de hacer visible lo invisible por medio del rescate de diversas conversaciones con sobrevivientes del holocausto y otras amargas experiencias. El segundo, tiene relación con un personaje, hasta hace unos días desconocido para mí (pido nuevamente disculpas por mi vago conocimiento sobre Historia) que dijo “un muerto es un escándalo, mil muertos una estadística”. Goebbels, fue un político alemán que ocupó el cargo de ministro de propaganda y de información de Hitler. ¿Propaganda?, ¿es que puede existir un ministerio y ministro con tan pérfidas cualidades?, ¿o es que recién me percato de esto?

El poder de la palabra… Goebbels, era un brillante orador que pudo utilizar esa virtud para unificar, mas las utilizó para transmitir una nefasta ideología a través del discurso. Falta mucho conocimiento de mi parte respecto a este punto. Existen muchos aportes e investigaciones como las otorgadas por Teun Van Dijk, por si desean indagar un poco más.  Como solo un botón de muestra de este poder se registra que “tal era la fe del pueblo alemán en las palabras de Goebbels que en los últimos días de la contienda, cuando la derrota era inminente, hizo creer a la gente a través de enfervorecidos mensajes radiales, que la victoria aún era posible”.

Este libro nace en respuesta a la gran pregunta de Luis Sepúlveda, ¿qué puedo hacer yo para que esto nunca vuelva a repetirse? Esta es la matriz de los relatos marginados de este libro como por ejemplo: Shalom, Poeta, relato que hiela ya que el protagonista luego de cavar su propia tumba reflexiona poetizando, ¿si un gusanito no se rinde a la azada?, ¿eres tú acaso menos que un gusano? Y, desde la tumba, sobrevive literalmente; Los Mellizos Duarte, relato trágico que se reencarna gracias a la magia del circo; Coloane, este hombre corazón de contador de historias, marginado por los críticos literarios, acogido por otros miles de marginales. Francisco Coloane, a quien desde ahora me atrevo a llamar Pancho, aunque ni siquiera lo haya conocido, porque soy amiga en estas líneas; otro texto sobre un compatriota y colega ¡Salud, Profesor Gálvez!, quien nos enseña que nuestro idioma es nuestra patria. E imposible dejar de lado a El Señor Nadie, la historia que comienza con un niño de siete años quien, cazado por el terror, se sumergió en el silencio que le duraría tres décadas. Federico Nadie, siendo apenas un niño, luego de muchas torturas, fue considerado un enfermo mental para que así su cuerpo prestara servicios al desarrollo científico del Tercer Reich. Lo consideraron un conejillo de indias hasta que los aliados lo encontraron al borde de la muerte por inanición, ciego y castrado. Estos son solo algunos de los relatos que nos ha legado para la eternidad Luis Sepúlveda, relatos didácticos que no solo debemos leer a la ligera sino comprender y llevar a la práctica. Un marginado que ha regresado a casa, por fin.

Él estuvo aquí y sí contarán su historia; contaré su historia para que nunca más existan marginados; para que no volvamos a marginar. Ahora te ha recibido Zorbas, el gato más noble, ronroneando.


Los leo pronto, 


Profe y Lectora

No hay comentarios:

Publicar un comentario

LA HERMANA MENOR

https://www.youtube.com/watch?v=Pai1FHyyxaU "YO NO QUIERO QUE ME RESPETEN. YO QUIERO QUE ME QUIERAN"     Hoy, he regresado al blog...