lunes, 8 de febrero de 2021

BUEN PERRO

    

“Todo el conocimiento, la totalidad de preguntas y respuestas se encuentran en el perro”.
Franz Kafka


     Más de alguno de nosotros ha tenido una mascota; más de alguno recordará  anécdotas tiernas, peripecias alucinantes, risas por alguna bobería, rabias por peleas de perros y una tristeza. Este texto no narrará la vida de un afanado escritor ni tampoco la trama revolucionaria de una obra literaria; esta hoja simplemente tratará de Lucky.

¿Cuánto puede llegar a cambiar la vida de las personas un animal?, ¿será que pueden experimentar emociones aquellos seres que miran tan tiernamente?, ¿es que existirá mayor alegría que la cola de un perro al ver que su dueño ha llegado? Lucky, parece contar con estas cualidades y  muchas más, como por ejemplo: gozar del sofisticado gusto de cazar y comer abejas, ser guardián en dos hogares, acompañar a la abuela de la casa, jugar con Francisco, pues desde el primer día ha sido uno más de la manada. Lucky es capaz de sincronizar con los  corazones de estos habitantes  y de todo aquel amable visitante. ¿Los animales sabrán que morirán?, ¿presentirán la llegada de lo único certero en la vida humana?

Diez años han transcurrido desde la llegada, en ese entonces, de un pequeñito perro café de amplia sonrisa, ¡sí!, sonrisa que prontamente  llenó de travesuras su entorno. Aunque lo más curioso es la mirada. ¡Habla! (acá, recuerdo a Augusto Monterroso). Lucky, habla, acaricia, sonríe, protesta, vigila, incita a la ternura, es un excelente anfitrión y catador de abejas, ¿ya les conté sobre aquello? 

¿Cuántos años humanos equivalen a los perrunos? Hoy, luego de varias semanas agonizantes para la familia porque el noble perro, quien emulando al titán Atlas, no dejaba de mover su cola, acompañar a la abuela, despedir y dar gratas bienvenidas a pesar de su sufrimiento; hoy descansó. El tío Luis, entre lágrimas, después de una extenuante jornada laboral en el campo (que no perdona pandemias), excavó. Breve procesión hasta el sitio destinado para que duerma el guardián. Las mujeres observamos. El corazón de una de ellas sale por sus vidriosos ojos. Javiera, valiente, se despide entre lágrimas del abrazo paterno. ¿Les conté que no siempre se llora de pena? Mi madre me enseñó que también brotan de agradecimiento. Lucky, se marchó al jardín eterno de los perros. Allá encontrará los ladridos de Osito, Bobby y  Dinky ( nobles guardianes familiares) y  los maullidos cariñosos de Artemisa y Peludina (extraordinariamente humanas). 

 Cabe señalar que, antes de partir, Lucky disfrutó de una última abeja.   



No hay comentarios:

Publicar un comentario

LA HERMANA MENOR

https://www.youtube.com/watch?v=Pai1FHyyxaU "YO NO QUIERO QUE ME RESPETEN. YO QUIERO QUE ME QUIERAN"     Hoy, he regresado al blog...